martes, 22 de marzo de 2011

Fallas 2011

Como cada año, los días que se acercaban a fallas se presentaron alegres y divertidos. Ansiosos, luminosos, musicales…

                Después la semana fallera vuela, se escapa entre petardos, claveles y fuego. Las noches duran lo que un pestañeo y los días tienen una luz que no tiene ningún otro día de año. Incluso cuando está nublado.

                Rodeada siempre de buenos amigos, de abrazos reconfortantes, de esos que te abrazan hasta el alma. Por el simple hecho, sin ninguna otra intención. Y siempre riendo… siempre!! Hasta la forma de un buñuelo te puede hacer reír hasta llorar, o la frase de una camarera puede ser el patrón de largas conversaciones.

                Las fallas son mágicas.

                Ayer me mandaron un mensaje diciendo “que pena, ya han desmontado nuestra carpa…” y yo le contesté “tienen que desmontar la carpa del 2011 para poder montar la del 2012”. Fui tan optimista que hasta yo misma me sorprendí!!!     

 

 

                Además, las fallas son días de reencuentros, de amigos que ves de año en año y sin embargo… son amigos!! Me preguntan qué tal estoy… probablemente la última vez que nos vimos yo no estaba demasiado bien. Ahora ya sí.

                Quizá porque aprendo a vivir sin prisas, “rueda suave Peque”, y disfruto de las cosas que me brindan la vida. Es absurdo pasarse la vida llorando por lo que se perdió. Y aunque algunas veces vuelve el nudo a la garganta cuando veo algo que me recuerda otros tiempos, pienso en la suerte que tengo de tener a mi sobrina, a mi familia, a mis amigos…

                Y doy gracias por poder ir el último domingo de invierno a la playa, y llenarme de energía, en buena compañía.  Soy una privilegiada.

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